Me continuaba preguntando cada día qué pasaba; si lo que importaba en mí era sentirse enamorada o acompañada.
No existía día en que no llorara por ese amor que ya no estaba. Lo curioso era que ni yo sabía por que lo hacía.
Todos los días, a cada instante que comenzaba a ponerme melancólica me preguntaba el porqué, pero sinceramente no había ninguna respuesta, o al menos ninguna que “me llenara”.
¡Cómo podía ser posible! Ni yo sabia porque lloraba. Día tras día la tristeza aumentaba y si no era así pues cuando menos se mantenía a su nivel.
Según yo, ya no quería llorar ni sufrir ¿Pero cómo iba a remediar yo esto, si me deprimía yo aun más con canciones, fotos, cartas y cosas totalmente cursis?
En verdad que estaba mal. “Me siento mal y me pongo a recordar para sentirme peor” me decía a mi misma, porque esa era la realidad. Me proponía olvidar en una semana algo que había durado más de tres años. En ese tiempo no lo entendía, pero ahora que ya pasaron algunos meses lo digo con seguridad. Era imposible.
Así de fácil, era imposible poder olvidar en una semana todo aquello que había pasado en 3 años o poquito más.
Stefany Ibarra.
jueves, 27 de enero de 2011
viernes, 21 de enero de 2011
Soul sister,
Llegué a mi casa, corrí hacia mi cuarto, tiré la mochila y caí sobre mi cama. Eso es lo último que hice, al menos así lo recuerdo porque después comencé a llorar. Si la pregunta que sigue es un “¿Porqué?” La respuesta es muy sencilla.
Mi mejor amigo ya no me creía su mejor amiga, así de simple.
Me dolía tanto. Él era mi mejor amigo desde el primer semestre de prepa, pasábamos tanto tiempo juntos que todos creían que éramos más que amigos.
Lo recuerdo como si fuese ayer, lo puedo jurar, es que era tan divertido; el tiempo con el pasaba rapidísimo, no existía cosa que él no supiera de mi. Todo eso fue en primer semestre. En segundo semestre por cuestiones de tiempo nos distanciamos un poco y él cambió mucho, tenía más amigas y yo ya no era la única.
Wendy una gran chica, amigable totalmente, era su nueva mejor amiga y sinceramente me caía muy bien.
A mitad del segundo semestre tuve la oportunidad de hablar con él, con Eder, mi mejor amigo; hablando se podía sentir esa confianza que aun existía, pero sinceramente ya no era lo mismo, yo lo percibía.
Había algo en él, que hacía que no fuera él… ¿Curioso no?
Comenzó a hablar sobre todo lo que él había hecho en el tiempo que habíamos estado incomunicados, todo iba perfecto a decir verdad hasta que mencionó a una chica, Danna.
Un nombre no tan común, pero ella es una chica peculiar.
Danna ¡con tan solo pronunciar su nombre las nauseas llegaban a mí! Ella era tan… tan… tan… ¡“amiguera” pues! (sobre todo con los chicos) ¿Ahora me entienden? Solo con saber que su mejor amiga era la más popular con los chicos basta, ¿no?
El problema es que ella era ahora la “quedante” de mi mejor amigo y no me parecía para nada buena idea. ¿Dónde quedaría mi amigo?
A veces que había tiempo libre como para platicar entre horas ella estaba ahí, con él ¡como si fuese una chinche!
Sentía celos, sentía rabia. ¡Él me había cambiado por alguien así!
En las salidas que tomábamos el mismo camión yo le separaba lugar pero antes de llegar al camión él y yo caminábamos juntos a tomarlo, ahora no, ahora era primero ella. ¡Eso era injusto! Ella lo tenía todo el tiempo en su salón… ¿Porqué no lo dejaba tantito?
De tanto trauma comencé a sentirme obsesiva, así que decidí dejar este asunto por la paz.
Cuál fue mi sorpresa a los aproximados 2 meses siguientes. ¡Ellos eran novios!
Juró que me dolió en el alma, pero no pude hacer nada.
Él sencillamente ya no era él. Pareciera como si ella en realidad lo hubiera cambiado tal cual.
Hace poco volvimos hablar, fue una plática tranquila, pero la confianza ya no estaba ahí, ya no había nada, ni siquiera restos de esa hermosa amistad que antes había existido entre nosotros dos. Él fue tan cortante que sinceramente no lo reconocí para nada y mi actitud cambió espontáneamente, entonces lo que hice fue reprocharle y dejar salir todo ese coraje que yo sentía dentro de mí al verlo a él tan cambiado, le dije como me sentía, cuanto lo quise, cuanto aprecié su amistad, pero que ahora no me importaba nada más y lo único que en verdad deseaba era que él se apartara de mi para siempre así cuando menos esa tipa dejaría de criticar mi vida y aunque me doliera en el alma que esa persona a quien yo llamaba my “soul-sister” ya no estaría más en mi vida y corazón creo que hice lo mejor.
Stefany Ibarra.
Mi mejor amigo ya no me creía su mejor amiga, así de simple.
Me dolía tanto. Él era mi mejor amigo desde el primer semestre de prepa, pasábamos tanto tiempo juntos que todos creían que éramos más que amigos.
Lo recuerdo como si fuese ayer, lo puedo jurar, es que era tan divertido; el tiempo con el pasaba rapidísimo, no existía cosa que él no supiera de mi. Todo eso fue en primer semestre. En segundo semestre por cuestiones de tiempo nos distanciamos un poco y él cambió mucho, tenía más amigas y yo ya no era la única.
Wendy una gran chica, amigable totalmente, era su nueva mejor amiga y sinceramente me caía muy bien.
A mitad del segundo semestre tuve la oportunidad de hablar con él, con Eder, mi mejor amigo; hablando se podía sentir esa confianza que aun existía, pero sinceramente ya no era lo mismo, yo lo percibía.
Había algo en él, que hacía que no fuera él… ¿Curioso no?
Comenzó a hablar sobre todo lo que él había hecho en el tiempo que habíamos estado incomunicados, todo iba perfecto a decir verdad hasta que mencionó a una chica, Danna.
Un nombre no tan común, pero ella es una chica peculiar.
Danna ¡con tan solo pronunciar su nombre las nauseas llegaban a mí! Ella era tan… tan… tan… ¡“amiguera” pues! (sobre todo con los chicos) ¿Ahora me entienden? Solo con saber que su mejor amiga era la más popular con los chicos basta, ¿no?
El problema es que ella era ahora la “quedante” de mi mejor amigo y no me parecía para nada buena idea. ¿Dónde quedaría mi amigo?
A veces que había tiempo libre como para platicar entre horas ella estaba ahí, con él ¡como si fuese una chinche!
Sentía celos, sentía rabia. ¡Él me había cambiado por alguien así!
En las salidas que tomábamos el mismo camión yo le separaba lugar pero antes de llegar al camión él y yo caminábamos juntos a tomarlo, ahora no, ahora era primero ella. ¡Eso era injusto! Ella lo tenía todo el tiempo en su salón… ¿Porqué no lo dejaba tantito?
De tanto trauma comencé a sentirme obsesiva, así que decidí dejar este asunto por la paz.
Cuál fue mi sorpresa a los aproximados 2 meses siguientes. ¡Ellos eran novios!
Juró que me dolió en el alma, pero no pude hacer nada.
Él sencillamente ya no era él. Pareciera como si ella en realidad lo hubiera cambiado tal cual.
Hace poco volvimos hablar, fue una plática tranquila, pero la confianza ya no estaba ahí, ya no había nada, ni siquiera restos de esa hermosa amistad que antes había existido entre nosotros dos. Él fue tan cortante que sinceramente no lo reconocí para nada y mi actitud cambió espontáneamente, entonces lo que hice fue reprocharle y dejar salir todo ese coraje que yo sentía dentro de mí al verlo a él tan cambiado, le dije como me sentía, cuanto lo quise, cuanto aprecié su amistad, pero que ahora no me importaba nada más y lo único que en verdad deseaba era que él se apartara de mi para siempre así cuando menos esa tipa dejaría de criticar mi vida y aunque me doliera en el alma que esa persona a quien yo llamaba my “soul-sister” ya no estaría más en mi vida y corazón creo que hice lo mejor.
Stefany Ibarra.
domingo, 2 de enero de 2011
5 meses.
Después de más de 5 meses decidió darle una nueva oportunidad al amor, después de que hacía 5 meses su esperanza en el amor había muerto decidió decir sí una vez más.
Daniela lo admite, no lo niega, ella misma sabe que las primeras dos semanas no fueron nada fáciles, ella sentía que cuando estaba con él, Alejandro, todo a su alrededor cambiaba y se volvía mágico, pero había un algo que no la convencía, que no la llenaba; de repente los recuerdos la acosaban de una forma demasiado extraña, miles de confusiones le llegaban a su mente y no podía con ellas; confusiones que le atormentaban su presente, que no la dejaban seguir.
Después de esas dos duras semanas comenzó a sentir como los recuerdos poco a poco se alejaban, poco a poco se perdían en ellos mismos, que ni siquiera el más importante de todos aquellos le era visible de nuevo en su presente. Ahora su vida retomaba un ritmo normal.
Así tal y como lo creyó, tal como lo pensó, tal como lo imaginó le llegó el amor, tan puro simplemente recíproco.
Stefany Ibarra.
Daniela lo admite, no lo niega, ella misma sabe que las primeras dos semanas no fueron nada fáciles, ella sentía que cuando estaba con él, Alejandro, todo a su alrededor cambiaba y se volvía mágico, pero había un algo que no la convencía, que no la llenaba; de repente los recuerdos la acosaban de una forma demasiado extraña, miles de confusiones le llegaban a su mente y no podía con ellas; confusiones que le atormentaban su presente, que no la dejaban seguir.
Después de esas dos duras semanas comenzó a sentir como los recuerdos poco a poco se alejaban, poco a poco se perdían en ellos mismos, que ni siquiera el más importante de todos aquellos le era visible de nuevo en su presente. Ahora su vida retomaba un ritmo normal.
Así tal y como lo creyó, tal como lo pensó, tal como lo imaginó le llegó el amor, tan puro simplemente recíproco.
Stefany Ibarra.
sábado, 18 de diciembre de 2010
Gris.
“Si la vida te da limones has limonada” leyó Gris de un modo muy gracioso, tanto que hasta me robó una carcajada. Un comentario tan random, muy de ella de hecho. Es que lo random no era que ella lo había dicho, sino que eso no tenía nada que ver con el tema del cual hablamos en ese momento. Entonces yo le continue con un comentario sarcástico entre risas “pues ni modo que hagas jugo de piña, ¿Verdad?” y dijo “puede ser, que tal si ya las tenías” Obvio yo me supuse: “y de que serviría que te diera la vida los limones si ya tengo piñas”. En realidad era una discusión muy tonta, pero muy graciosa además.Gris sólo me dio una mirada tentadora y burlesca diciendo…: ”la vida y Dios no te dan algo que no vayas a necesitar… (y antes de que le contestara me dijo) aunque sea en un futuro cercano o lejano.“
Si ya lo sabía yo, Gris es demasiado competitiva, es parte de ser ella, simplemente Gris. Alguien a quien difícilmente le ganarías una discusión, siempre te hacía creer que ella tenía la razón… y sinceramente la mayoría de las veces así era, bueno … a mi manera de pensar, claro.
Pero esta vez aunque fueron muy tontos nuestros argumentos, en verdad me había convencido, yo no le dije nada, ni le comenté nada, simplemente le dije: “Ok”; porque así de sencillo me había cerrado la mente y mi boca, jajaja, por más gracioso que parezca así era, y ahora que lo pensaba mejor comencé a comparar cosas que antes había vivido; tal vez porque no entendía a veces el sencillo significado de algo que antes había ocurrido y después de un tiempo lo entendí.
Parecía tan bobo, pero esa frase, al menos para mí, significaba mucho; era retroceder y recrear mi pasado, pensar en lo antes ocurrido y vivido… un ayer; y así comprender que nada en la vida pasa o se te da en vano, todo tiene un propósito, y simplemente hay que tomarlo.
Stefany Ibarra.
Si ya lo sabía yo, Gris es demasiado competitiva, es parte de ser ella, simplemente Gris. Alguien a quien difícilmente le ganarías una discusión, siempre te hacía creer que ella tenía la razón… y sinceramente la mayoría de las veces así era, bueno … a mi manera de pensar, claro.
Pero esta vez aunque fueron muy tontos nuestros argumentos, en verdad me había convencido, yo no le dije nada, ni le comenté nada, simplemente le dije: “Ok”; porque así de sencillo me había cerrado la mente y mi boca, jajaja, por más gracioso que parezca así era, y ahora que lo pensaba mejor comencé a comparar cosas que antes había vivido; tal vez porque no entendía a veces el sencillo significado de algo que antes había ocurrido y después de un tiempo lo entendí.
Parecía tan bobo, pero esa frase, al menos para mí, significaba mucho; era retroceder y recrear mi pasado, pensar en lo antes ocurrido y vivido… un ayer; y así comprender que nada en la vida pasa o se te da en vano, todo tiene un propósito, y simplemente hay que tomarlo.
Stefany Ibarra.
domingo, 14 de noviembre de 2010
Just remember.
Sentía como el coraje invadía su cuerpo, alma y corazón. Cada vez que hablaban de él ella se sentía mal porque no deseaba odiarlo ni amarlo, lo único que ella quería era no sentir nada por él, ni la mínima lástima.
Andrea se sentía tan enojada, confundida, cansada, triste, intranquila; en fin, era una mezcla tremenda de sentimientos que le impedían seguir buscando para encontrar su felicidad. Aunque cada vez que razonaba sobre el porqué se sentía así nunca llegaba a una conclusión clara, pero esta vez sí.
El hecho era que esa vez que Andrea pudo haber descargado su coraje no había podido… en ese entonces su amor, desesperación y tristeza eran más grandes que todo lo demás.
Aquella vez ella sólo lloró desconsolada y tristemente. “recuerdo que ese día lo único que deseaba era llegar a mi habitación, desahogarme y dormir eternamente” se dijo así misma.
No lloró totalmente, ella no quiso mostrarse inferior a él, quiso aparentar que eso no le dolía, pero no pudo más y una lágrima salió.
Andrés se mostraba tan tranquilo, aunque fingía estar y sentirse más triste que Andrea; entonces Andrea soltó un reproche al aire “¿Cómo puedes decir que te sientes tan triste, que te duele más que a mí, que no entiendes… que estás confundido? Si él que decidió todo esto fuiste tú, la tonta que ahora se queda destrozada soy yo, aquí el único de los 2 que la va a sufrir en verdad ¡Soy yo!, ¿Y me pides un tiempo!... que te vaya bien, te deseo lo mejor, just remember something: I’m gonna sit back and laugh when karma pushes you in your face” Entonces ella se volvió, así de la nada, no hubo un último beso.
Ahora que el amor no existía más, que su vida iba mejor, que estaba retomando el camino a su felicidad, de nuevo venía ese sentimiento horrible que la invadía y comenzó a escribir una nota que decía:
“Te lo juro, te prometo que hubiera preferido nunca haberte conocido; de todas formas agradezco haber conocido lo que no es el amor verdadero y el odio puro hacia alguien. No te deseo mala ni buena suerte, lo único que espero es que el karma actúe sobre ti.” y se lo envió vía Messenger. Él le respondió con cualquier tontería (nada fuera de lo común, claro), pero demostró su supuesto arrepentimiento diciéndole que el karma ya lo estaba jodiendo, que ha sufrido más de lo que él imaginó que lo haría. Andrea no respondió nada más. Cerró la conversación, dio una sonrisa pícara, cerró cesión y se fue a dormir.
Stefany Ibarra.
Andrea se sentía tan enojada, confundida, cansada, triste, intranquila; en fin, era una mezcla tremenda de sentimientos que le impedían seguir buscando para encontrar su felicidad. Aunque cada vez que razonaba sobre el porqué se sentía así nunca llegaba a una conclusión clara, pero esta vez sí.
El hecho era que esa vez que Andrea pudo haber descargado su coraje no había podido… en ese entonces su amor, desesperación y tristeza eran más grandes que todo lo demás.
Aquella vez ella sólo lloró desconsolada y tristemente. “recuerdo que ese día lo único que deseaba era llegar a mi habitación, desahogarme y dormir eternamente” se dijo así misma.
No lloró totalmente, ella no quiso mostrarse inferior a él, quiso aparentar que eso no le dolía, pero no pudo más y una lágrima salió.
Andrés se mostraba tan tranquilo, aunque fingía estar y sentirse más triste que Andrea; entonces Andrea soltó un reproche al aire “¿Cómo puedes decir que te sientes tan triste, que te duele más que a mí, que no entiendes… que estás confundido? Si él que decidió todo esto fuiste tú, la tonta que ahora se queda destrozada soy yo, aquí el único de los 2 que la va a sufrir en verdad ¡Soy yo!, ¿Y me pides un tiempo!... que te vaya bien, te deseo lo mejor, just remember something: I’m gonna sit back and laugh when karma pushes you in your face” Entonces ella se volvió, así de la nada, no hubo un último beso.
Ahora que el amor no existía más, que su vida iba mejor, que estaba retomando el camino a su felicidad, de nuevo venía ese sentimiento horrible que la invadía y comenzó a escribir una nota que decía:
“Te lo juro, te prometo que hubiera preferido nunca haberte conocido; de todas formas agradezco haber conocido lo que no es el amor verdadero y el odio puro hacia alguien. No te deseo mala ni buena suerte, lo único que espero es que el karma actúe sobre ti.” y se lo envió vía Messenger. Él le respondió con cualquier tontería (nada fuera de lo común, claro), pero demostró su supuesto arrepentimiento diciéndole que el karma ya lo estaba jodiendo, que ha sufrido más de lo que él imaginó que lo haría. Andrea no respondió nada más. Cerró la conversación, dio una sonrisa pícara, cerró cesión y se fue a dormir.
Stefany Ibarra.
sábado, 30 de octubre de 2010
“No hay comentarios tontos, sólo tontos que comentan”
¿Piensa y manifiesta? Si yo fuera tú lo primero que haría sería tomar eso como un consejo propio ¿no lo crees? Acaso te crees tocada por Dios al tener “muchos talentos” Ser famosa, estar llena de gente que sólo imita, que sólo actúa. Podrás ser bella, “Saber cantar”, escribir y hablar, pero una persona que no tiene humildad no vale la pena. La humildad lo es todo.
Por gente como tú, por gente que cree tenerlo todo y no necesitar de nadie más que de sí misma y sus ideas el mundo se intenta matar. Ideas que no quedan, que no forman, que no crean, que sólo destruyen.
Agradezco esa nota, agradezco que sí bien tú creíste que me harías sentir peor más allá de eso me has hecho crecer; concuerdo en algo contigo: Personas como tú son mi inspiración.
Qué si te sonrío… ¿A caso jamás te enseñaron a regalar una sonrisa?
Dime que es para ti la felicidad. No digas que siempre estás feliz porque tanto la felicidad como las tristezas se presentan en la vida, eso es algo inevitable, claro que tú decides que tomas en cuenta, que te afecta… de que aprendes.
Hace poco me importaba lo que muchos opinaran de mí, y créeme que he aprendido de todo eso; lo que te sirve bienvenido y lo que no simplemente bye.
Si porque yo escribo soy una imitadora, entonces Borges es una copia de Neruda o de Octavio Paz, ¡Por Dios! No eres la primera que escribe en este mundo, mis escritos reflejan lo que siento. Yo no busco satisfacer a los demás, que me lea quien quiera ¿No?
Yo no intento aparentar algo que no soy, ni soy algo gracias a ti, no me hago crecer yo misma presumiendo mis virtudes.
Felicidades, que bueno que lees mucho ¿Pero a quién le interesa eso? Es casi cultura general saber que Borges es un escritor de poemas, ensayos y cuentos; no hay nada de interesante en ello.
Como dice la canción: “No hay comentarios tontos, sólo tontos que comentan”
Stefany Ibarra.
Por gente como tú, por gente que cree tenerlo todo y no necesitar de nadie más que de sí misma y sus ideas el mundo se intenta matar. Ideas que no quedan, que no forman, que no crean, que sólo destruyen.
Agradezco esa nota, agradezco que sí bien tú creíste que me harías sentir peor más allá de eso me has hecho crecer; concuerdo en algo contigo: Personas como tú son mi inspiración.
Qué si te sonrío… ¿A caso jamás te enseñaron a regalar una sonrisa?
Dime que es para ti la felicidad. No digas que siempre estás feliz porque tanto la felicidad como las tristezas se presentan en la vida, eso es algo inevitable, claro que tú decides que tomas en cuenta, que te afecta… de que aprendes.
Hace poco me importaba lo que muchos opinaran de mí, y créeme que he aprendido de todo eso; lo que te sirve bienvenido y lo que no simplemente bye.
Si porque yo escribo soy una imitadora, entonces Borges es una copia de Neruda o de Octavio Paz, ¡Por Dios! No eres la primera que escribe en este mundo, mis escritos reflejan lo que siento. Yo no busco satisfacer a los demás, que me lea quien quiera ¿No?
Yo no intento aparentar algo que no soy, ni soy algo gracias a ti, no me hago crecer yo misma presumiendo mis virtudes.
Felicidades, que bueno que lees mucho ¿Pero a quién le interesa eso? Es casi cultura general saber que Borges es un escritor de poemas, ensayos y cuentos; no hay nada de interesante en ello.
Como dice la canción: “No hay comentarios tontos, sólo tontos que comentan”
Stefany Ibarra.
viernes, 1 de octubre de 2010
Y yo estaba ahí.
Y yo estaba ahí, como siempre puntual para él, para salir.
En la misma banca, en el mismo parque, como siempre a la derecha. A la misma hora, siempre a las 6:00 pm. Exacto, todo era casi una rutina ya, pues todo era igual, el tema de conversación era muy similar, ya no había, simplemente ya no existía nada más que esa maldita costumbre, creo que ya ni siquiera amor, ni un mínimo cariño en sí.
Llevábamos más de 6 años siendo novios, pero aunque ambos sabíamos que ya no había amor, ni uno de los dos queríamos resignarnos a perder, ¡sí! a perdernos uno al otro, a volver a tomar cada quien sus caminos por separado, amar a alguien más.
Claro que sería difícil comenzar de nuevo, seguir sin esa persona que durante 6 años había estado con nosotros, y obvio que ambos teníamos miedo a seguir él uno sin el otro … pero a decir verdad… yo ya estaba harta de esa relación, no estaba a gusto, pero si te soy sincera, creo que mi amor por ti tal vez aún existe, porque sé que hay algo dentro de mí, algo más que mi propia conciencia, que hacía que me detuviera, que no terminara, que hiciera hasta lo imposible por mantener o revivir ese mismo amor que un día nos unió. ¿Recuerdas cómo fue?
Yo lo recuerdo como si fuese ayer. Estaba en aquel columpio azul, sola, llorando, y de repente llegaste tú, así, nada más porque sí; y me preguntaste que porque lloraba, entonces te platiqué todo, te conté de mi vida, de mí, de mi “mal de amores”, aquella vez hablamos alrededor de 2 horas. Dejé de llorar y tú me limpiaste esas lágrimas. Reímos y podría decirse que desde esa vez, yo te consideraba mi amigo. Al final tú sólo me preguntaste un poco nervioso “¿Te volveré a ver?” ¡Ja,ja! ¿Qué niños verdad? Mientras yo me sonrojaba te dije “Sí, mañana a las 6. Aquí mismo”. Durante el resto de ese día, un 2 de octubre, ¡Cómo olvidarlo! No dejé de pensar en lo maravilloso que fue haberte conocido, de haber platicado y sobre todo de haber conseguido un amigo más.
Al día siguiente llegué puntual. Salí hasta 5 minutos antes de mi casa, no quería arruinarlo, no quería quedar mal contigo; con mi nuevo amigo.
Hablamos durante horas y reí como nunca, me alegraste el día. Fui feliz.
Y así pasó, así sucedió. Así comenzamos a escribir nuestra historia de amor. Muy tierno, ¿no?
Me parece triste y me causa nostalgia hablar de todo esto ahora, justamente ahora que estamos por escribir el final de esta historia, nuestra historia… Pero dime tú… ¿Qué opinas? ¿Te agrada… te entristece? ¡Dime que sientes! Porque ahora estoy muy confundida, ya no sé qué quiero, ahora que recuerdo todo, que revivo todos los momentos… me deprime saber que esto está terminando. Me pongo a pensar en todo los esfuerzos que hicimos por mantener vivo nuestro amor… y dime ahora… ¿Qué estamos haciendo? Sólo lo estamos viendo, sólo lo dejamos ir.
Sé que de nada sirve hablar ahora, que bien hubiera sido hablar de esto antes, ¿No crees?
Está bien, lo acepto. Esto está perdido, recordar duele, es verdad, te hace valorar, lo que en este caso se perdió.
Stefany Ibarra.
En la misma banca, en el mismo parque, como siempre a la derecha. A la misma hora, siempre a las 6:00 pm. Exacto, todo era casi una rutina ya, pues todo era igual, el tema de conversación era muy similar, ya no había, simplemente ya no existía nada más que esa maldita costumbre, creo que ya ni siquiera amor, ni un mínimo cariño en sí.
Llevábamos más de 6 años siendo novios, pero aunque ambos sabíamos que ya no había amor, ni uno de los dos queríamos resignarnos a perder, ¡sí! a perdernos uno al otro, a volver a tomar cada quien sus caminos por separado, amar a alguien más.
Claro que sería difícil comenzar de nuevo, seguir sin esa persona que durante 6 años había estado con nosotros, y obvio que ambos teníamos miedo a seguir él uno sin el otro … pero a decir verdad… yo ya estaba harta de esa relación, no estaba a gusto, pero si te soy sincera, creo que mi amor por ti tal vez aún existe, porque sé que hay algo dentro de mí, algo más que mi propia conciencia, que hacía que me detuviera, que no terminara, que hiciera hasta lo imposible por mantener o revivir ese mismo amor que un día nos unió. ¿Recuerdas cómo fue?
Yo lo recuerdo como si fuese ayer. Estaba en aquel columpio azul, sola, llorando, y de repente llegaste tú, así, nada más porque sí; y me preguntaste que porque lloraba, entonces te platiqué todo, te conté de mi vida, de mí, de mi “mal de amores”, aquella vez hablamos alrededor de 2 horas. Dejé de llorar y tú me limpiaste esas lágrimas. Reímos y podría decirse que desde esa vez, yo te consideraba mi amigo. Al final tú sólo me preguntaste un poco nervioso “¿Te volveré a ver?” ¡Ja,ja! ¿Qué niños verdad? Mientras yo me sonrojaba te dije “Sí, mañana a las 6. Aquí mismo”. Durante el resto de ese día, un 2 de octubre, ¡Cómo olvidarlo! No dejé de pensar en lo maravilloso que fue haberte conocido, de haber platicado y sobre todo de haber conseguido un amigo más.
Al día siguiente llegué puntual. Salí hasta 5 minutos antes de mi casa, no quería arruinarlo, no quería quedar mal contigo; con mi nuevo amigo.
Hablamos durante horas y reí como nunca, me alegraste el día. Fui feliz.
Y así pasó, así sucedió. Así comenzamos a escribir nuestra historia de amor. Muy tierno, ¿no?
Me parece triste y me causa nostalgia hablar de todo esto ahora, justamente ahora que estamos por escribir el final de esta historia, nuestra historia… Pero dime tú… ¿Qué opinas? ¿Te agrada… te entristece? ¡Dime que sientes! Porque ahora estoy muy confundida, ya no sé qué quiero, ahora que recuerdo todo, que revivo todos los momentos… me deprime saber que esto está terminando. Me pongo a pensar en todo los esfuerzos que hicimos por mantener vivo nuestro amor… y dime ahora… ¿Qué estamos haciendo? Sólo lo estamos viendo, sólo lo dejamos ir.
Sé que de nada sirve hablar ahora, que bien hubiera sido hablar de esto antes, ¿No crees?
Está bien, lo acepto. Esto está perdido, recordar duele, es verdad, te hace valorar, lo que en este caso se perdió.
Stefany Ibarra.
domingo, 5 de septiembre de 2010
Nota triste
Desde apenas un poco de distancia, veía su silueta borrosa, se veía alejada de mí, alejada de mi ser; y a decir verdad no creo que regrese.
Hoy que escribo esto, mis lágrimas caen sobre esta hoja, lágrimas de dolor, lágrimas que demuestran este daño que dejaste en mi ser, muy dentro de él.
Muchas personas esperan con ansias aquél día en que les llegue a contestar que me encuentro bien, que estoy feliz. ¿Pero sabes qué? La única verdad es que estoy simplemente harta y cansada de seguir. Me es tan difícil seguir en este mundo tan complejo, este mundo que parece no ser para mí.
Cada día vuelan un poco más de aquellas cenizas, restos de algo que llaman amor. Esto que fue quemado poco a poco con el odio, la desconfianza, el egoísmo y… el dolor.
El tiempo pasa muy lento, y a lo único que le encuentro sentido en mi vida es que en las mañanas al despertar me dirijo hacia ese azul y maltratado calendario para marcar un día más de vida, un día menos de esta cuenta regresiva, nuestra cuenta regresiva.
Yo no entiendo, simplemente no entiendo. ¿Qué acaso no se puede confiar en alguien? La vida me ha hecho entender, duramente, que lo perfecto no existe, pero también me ha enseñado que aquel que desee ser feliz, necesita mostrarse superior a los demás, a sus semejantes… ¿Por qué!
A veces creo escuchar una voz que parte desde mi mente, con un destino hacia mi ser más profundo, hacia mi corazón. Pero creo que ese destino ni siquiera existe. ¿Y cómo va a existir aquello que ha sido lastimado demasiadas veces?... aquello que sólo “existe” porque tiene un nombre.
La rutina me mata. Quiero ir más allá, quiero descansar.
Me miro al espejo y ni siquiera sé quién soy. Me muero de ganas por saber que hay detrás de ese espejo. A veces me pregunto si existirá el infinito. Quiero saber que hay después de esperar tanto por el día en que llegue el final de mi cuenta regresiva.
Las dudas me inundan. Es tan poco lo que sé a comparación de la cantidad de dudas que tengo.
Claro que sé que en esta vida existen cosas por las que hay que seguir, pero cuando el dolor es inmenso, nada, absolutamente nada te parece lindo; todo se ve oscuro, y aquellas personas que creías tus amigos, simplemente se van.
Stefany Ibarra.
Hoy que escribo esto, mis lágrimas caen sobre esta hoja, lágrimas de dolor, lágrimas que demuestran este daño que dejaste en mi ser, muy dentro de él.
Muchas personas esperan con ansias aquél día en que les llegue a contestar que me encuentro bien, que estoy feliz. ¿Pero sabes qué? La única verdad es que estoy simplemente harta y cansada de seguir. Me es tan difícil seguir en este mundo tan complejo, este mundo que parece no ser para mí.
Cada día vuelan un poco más de aquellas cenizas, restos de algo que llaman amor. Esto que fue quemado poco a poco con el odio, la desconfianza, el egoísmo y… el dolor.
El tiempo pasa muy lento, y a lo único que le encuentro sentido en mi vida es que en las mañanas al despertar me dirijo hacia ese azul y maltratado calendario para marcar un día más de vida, un día menos de esta cuenta regresiva, nuestra cuenta regresiva.
Yo no entiendo, simplemente no entiendo. ¿Qué acaso no se puede confiar en alguien? La vida me ha hecho entender, duramente, que lo perfecto no existe, pero también me ha enseñado que aquel que desee ser feliz, necesita mostrarse superior a los demás, a sus semejantes… ¿Por qué!
A veces creo escuchar una voz que parte desde mi mente, con un destino hacia mi ser más profundo, hacia mi corazón. Pero creo que ese destino ni siquiera existe. ¿Y cómo va a existir aquello que ha sido lastimado demasiadas veces?... aquello que sólo “existe” porque tiene un nombre.
La rutina me mata. Quiero ir más allá, quiero descansar.
Me miro al espejo y ni siquiera sé quién soy. Me muero de ganas por saber que hay detrás de ese espejo. A veces me pregunto si existirá el infinito. Quiero saber que hay después de esperar tanto por el día en que llegue el final de mi cuenta regresiva.
Las dudas me inundan. Es tan poco lo que sé a comparación de la cantidad de dudas que tengo.
Claro que sé que en esta vida existen cosas por las que hay que seguir, pero cuando el dolor es inmenso, nada, absolutamente nada te parece lindo; todo se ve oscuro, y aquellas personas que creías tus amigos, simplemente se van.
Stefany Ibarra.
¿Bueno o malo?
¿Bueno o malo? Aun no entiendo porque nos esmeramos en etiquetar cualquier hecho como malo o bueno ¿será acaso que si no lo hacemos simplemente no existen o el sentido en ello se pierde?
Ayer escuché como alguien definía aquello que sentía como algo malo o equivocado y eso realmente le importaba. Pero yo me pregunto y si ella no lo hubiera definido… ¿cambiaría su sentido?, ¿Porqué no sólo vivirlo y disfrutarlo tal y como es, tal y como se presenta?
Las personas por naturaleza somos complicadas, y por tal razón es difícil una convivencia pacífica entre todos.
Nos la pasamos criticando aquellos actos de los demás y de nosotros mismos; etiquetándolos como algo propiamente bueno, correcto o algo malo, sin antes pensar qué es lo que hemos logrado gracias a ellos, o si simplemente aunque haya sido ‘malo’, nos haya agradado hacerlo o vivirlo. Pero… ¿En qué basamos esa opinión?
Creo que todo cambiaría si la perspectiva con la que viéramos las cosas en la vida fuera distinta, sino sólo fuera un “bueno” o “malo”, sino sólo fuera un “me gusta” o un “no me agrada”, si tan sólo hubiera más opciones, o tal vez que no existiera ninguna, que fuera “una pregunta abierta”.
Stefany Ibarra.
Ayer escuché como alguien definía aquello que sentía como algo malo o equivocado y eso realmente le importaba. Pero yo me pregunto y si ella no lo hubiera definido… ¿cambiaría su sentido?, ¿Porqué no sólo vivirlo y disfrutarlo tal y como es, tal y como se presenta?
Las personas por naturaleza somos complicadas, y por tal razón es difícil una convivencia pacífica entre todos.
Nos la pasamos criticando aquellos actos de los demás y de nosotros mismos; etiquetándolos como algo propiamente bueno, correcto o algo malo, sin antes pensar qué es lo que hemos logrado gracias a ellos, o si simplemente aunque haya sido ‘malo’, nos haya agradado hacerlo o vivirlo. Pero… ¿En qué basamos esa opinión?
Creo que todo cambiaría si la perspectiva con la que viéramos las cosas en la vida fuera distinta, sino sólo fuera un “bueno” o “malo”, sino sólo fuera un “me gusta” o un “no me agrada”, si tan sólo hubiera más opciones, o tal vez que no existiera ninguna, que fuera “una pregunta abierta”.
Stefany Ibarra.
domingo, 29 de agosto de 2010
Steve.
Steve era el nombre de la mascota de mi mejor amiga, Jessica.
Hoy en la mañana al llegar a la escuela recibí esa noticia, sinceramente me conmovió porque yo quería esa mascota como si fuera mía. Recuerdo aquél día en que la mamá de Jess llegó en su auto a su casa con ese cachorrito; Jess y yo jugábamos en el jardín, y Steve corrió hacia nosotras. Desde ese momento supe que él era la tercera y única pieza que le hacía falta a nuestro clan.
Steve era nuestro mejor amigo, pues aunque no hablaba, sabía que nos entendía y en verdad nos amaba.
Tanto Jess como yo crecimos con él; y como Jess además de ser mi mejor amiga es mi vecina la mayoría del tiempo estábamos juntas y curiosamente siempre tenemos de que hablar.
Desde hace algún tiempo cuando Jess y yo cumplimos 15 años comenzamos a distansearnos un poco por algunas clases y además la escuela. Había ocasiones en las que iba a casa de Jessica y ella aún no llegaba, entonces mientras la esperaba Steve iba conmigo y jugábamos, y si tenía mucha prisa o no me aguantaba las ganas de contar algo que me había pasado, inmediatamente le contaba a Steve y él me escuchaba.
Sinceramente llegó un punto en el que yo ya no sabía si iba a casa de Jessica por ella o Steve. Steve nunca cambió, él siempre fue el mismo, mientras Jess cada día se volvía un poco más insegura de sí misma y disfrutaba imitar a las modelos de revistas. Últimamente se había vuelto fanática de los zapatos, quería vestir a la moda (como nunca antes) se había vuelto ‘plástica’.
Jessica simplemente ya no era ella, había perdido su esencia. Casi sentía que se olvidaba de mi, y eso sinceramente me dolía; pero Steve. Steve seguía ahí. Y esa es la única razón por la cual al momento de enterarme de la muerte de Steve, creía que una parte de mi se había ido para siempre.
Hoy en la mañana al llegar a la escuela recibí esa noticia, sinceramente me conmovió porque yo quería esa mascota como si fuera mía. Recuerdo aquél día en que la mamá de Jess llegó en su auto a su casa con ese cachorrito; Jess y yo jugábamos en el jardín, y Steve corrió hacia nosotras. Desde ese momento supe que él era la tercera y única pieza que le hacía falta a nuestro clan.
Steve era nuestro mejor amigo, pues aunque no hablaba, sabía que nos entendía y en verdad nos amaba.
Tanto Jess como yo crecimos con él; y como Jess además de ser mi mejor amiga es mi vecina la mayoría del tiempo estábamos juntas y curiosamente siempre tenemos de que hablar.
Desde hace algún tiempo cuando Jess y yo cumplimos 15 años comenzamos a distansearnos un poco por algunas clases y además la escuela. Había ocasiones en las que iba a casa de Jessica y ella aún no llegaba, entonces mientras la esperaba Steve iba conmigo y jugábamos, y si tenía mucha prisa o no me aguantaba las ganas de contar algo que me había pasado, inmediatamente le contaba a Steve y él me escuchaba.
Sinceramente llegó un punto en el que yo ya no sabía si iba a casa de Jessica por ella o Steve. Steve nunca cambió, él siempre fue el mismo, mientras Jess cada día se volvía un poco más insegura de sí misma y disfrutaba imitar a las modelos de revistas. Últimamente se había vuelto fanática de los zapatos, quería vestir a la moda (como nunca antes) se había vuelto ‘plástica’.
Jessica simplemente ya no era ella, había perdido su esencia. Casi sentía que se olvidaba de mi, y eso sinceramente me dolía; pero Steve. Steve seguía ahí. Y esa es la única razón por la cual al momento de enterarme de la muerte de Steve, creía que una parte de mi se había ido para siempre.
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