Y ahí estaba yo otra vez en las redes del tonto amor. Me lo repetía tantas veces que ya creía haber entendido la lección, pero no fue así. Era a diario escuchar esa voz “por favor no vuelvas a creer en el tonto amor”; pero sin embargo no funcionó.
Me detuve un momento a pensar, pensé y pensé hasta que concluí que el amor no era “el tonto”, la tonta era yo, sí claro, yo porque yo era la que caía otra vez en él y ¡él al contrario! pues me hacía caer y creer de nuevo en él.
No sé qué pasa, no sé siquiera si me doy pena yo misma, pero aunque pareciese lo contrario esta vez no me importaba, así es, no me importaba estar hundida en el amor otra vez; por primera ocasión disfrutaría cada etapa, hasta el mismísimo final.
Me encontraba muy convencida de lo que en verdad quería, pues me sentía como una niña de 15 años, tan atontada, tan enamorada y a decir verdad todo esto se sentía muy bien, con ganas de vivir, ¡sonreír!, me sentía tan cursi ¡lo juro! ja ja ja, pero era muy divertido. De pronto recordé una canción: “Smile”, esa canción describía exactamente todo aquello que sentía… “You make me smile like the sun, fall outta bed, sing like a bird, dizzy in my head, spin like a record, crazy on a Sunday night …” juro que jamás me había pegado así el amor, quizás esta vez se trataba del “amor real” , algo más allá que lo físico, algo que viene desde el alma tal vez… no sé.
Desde el día que le confesé mi amor todo parecía genial, lo interesante es que él decía jamás haber sentido eso, “El verdadero amor”, pero algo curioso es que él era más grande que yo, algunos 7 años. Supongo que si él se sentía como yo, él estaría más asombrado que yo, pues sería volver a esa etapa que ya había dejado; ¿no creen?
Parecía una locura, de hecho creo que es una locura… comenzamos a hablar acerca de ello, de las posibilidades de que “esto” siguiera. Y considero que el destino podría hacer su trabajo, sin embargo decidimos planear un acuerdo. Hablamos de una probabilidad (100%), podría ser posible si ambos cooperábamos, entonces yo pensé y dije: “¡Espera!, Dios puso el 1, tú agregas un cero y yo el otro, ¿Ok?” ja ja ja, la idea de los números fue de él, yo simplemente los acomodé.
A pesar de todo eso creo que el destino también tendrá su papel aquí.
Todo esto es ¡Sí lo es!... es una locura, pero el amor es eso, que lo niegue aquél que en verdad ha estado enamorado; y estoy segura: Nadie lo hará.
Stefany Ibarra.
miércoles, 20 de abril de 2011
martes, 12 de abril de 2011
Casi imposible.
Otro día más sentada en frente de mi laptop esperándolo, esperando con ansiedad.
Se había vuelto mi amigo… ¿o me habré enamorado una vez más? La verdad yo no lo consideraba imposible, pero tampoco algo tan “seguro de sí”, es decir casi imposible. Aunque suene un poco tonto esa era la realidad; pues a decir verdad no sabía qué era lo que yo sentía exactamente por él. Creo que sentía algo así como una especie de atracción, pero no me era muy claro todo esto.
Pasaban los días y no lo veía, no se conectaba, no sabía nada de él; ni siquiera si estaba vivo.
Los primeros dos días no me importó tanto, pues nos habíamos citado hasta el siguiente lunes, mi siguiente lunes, pues la diferencia de horas de su país y mi país era muy notoria, sólo 11 horas. Llegó el martes, miércoles, jueves… y así pasaron los días hasta que noté que comenzaba a preocuparme, cosa no normal en mí, pues era sólo un amigo más, alguien con quien me identificaba y de quién los últimos días había estado aprendiendo de su cultura, de sus costumbres… de su país.
En ese tiempo yo no sabía que extrañaba, si era a él, su conocimiento, su sentido del humor o simplemente nuestras conversaciones. El caso aquí era que nunca antes había conocido a alguien así, tal vez ése era el hecho por el cual ahora lo extrañaba.
Desde antes le había enviado un mensaje como signo de que me había dejado plantada, peor que dejar a alguien esperando en persona, pues yo bien pude haber hecho otras cosas, sin embargo no las hice por estar esperándolo y el muy digno no contestó. Podría decirse que esto me enojó, pero no, nada que ver, me preocupó aún más. ¡Por Dios, era él! tenía que conectarse, teníamos que hablar, ¿qué a caso no teníamos una cita?
Han pasado algunos días más y es fecha que no sé nada de él. Lo único que puedo decir es que lo extraño (como nunca creí extrañar a alguien), que me preocupa el simple hecho de no contestar ni un sólo mensaje y que ahora más que nunca me siento tan confundida, no sé porque me preocupa tanto, no sé ni siquiera porque estoy escribiendo esto y tampoco sé si valga la pena sentir algo más por él.
Stefany Ibarra.
Se había vuelto mi amigo… ¿o me habré enamorado una vez más? La verdad yo no lo consideraba imposible, pero tampoco algo tan “seguro de sí”, es decir casi imposible. Aunque suene un poco tonto esa era la realidad; pues a decir verdad no sabía qué era lo que yo sentía exactamente por él. Creo que sentía algo así como una especie de atracción, pero no me era muy claro todo esto.
Pasaban los días y no lo veía, no se conectaba, no sabía nada de él; ni siquiera si estaba vivo.
Los primeros dos días no me importó tanto, pues nos habíamos citado hasta el siguiente lunes, mi siguiente lunes, pues la diferencia de horas de su país y mi país era muy notoria, sólo 11 horas. Llegó el martes, miércoles, jueves… y así pasaron los días hasta que noté que comenzaba a preocuparme, cosa no normal en mí, pues era sólo un amigo más, alguien con quien me identificaba y de quién los últimos días había estado aprendiendo de su cultura, de sus costumbres… de su país.
En ese tiempo yo no sabía que extrañaba, si era a él, su conocimiento, su sentido del humor o simplemente nuestras conversaciones. El caso aquí era que nunca antes había conocido a alguien así, tal vez ése era el hecho por el cual ahora lo extrañaba.
Desde antes le había enviado un mensaje como signo de que me había dejado plantada, peor que dejar a alguien esperando en persona, pues yo bien pude haber hecho otras cosas, sin embargo no las hice por estar esperándolo y el muy digno no contestó. Podría decirse que esto me enojó, pero no, nada que ver, me preocupó aún más. ¡Por Dios, era él! tenía que conectarse, teníamos que hablar, ¿qué a caso no teníamos una cita?
Han pasado algunos días más y es fecha que no sé nada de él. Lo único que puedo decir es que lo extraño (como nunca creí extrañar a alguien), que me preocupa el simple hecho de no contestar ni un sólo mensaje y que ahora más que nunca me siento tan confundida, no sé porque me preocupa tanto, no sé ni siquiera porque estoy escribiendo esto y tampoco sé si valga la pena sentir algo más por él.
Stefany Ibarra.
viernes, 8 de abril de 2011
Octubre fue.
Pasaban días y días y yo desde ese entonces me sentía muy feliz, no podía evitar sonreír a todo ¡Porqué estaba feliz! Me encantaba todo esto, me sentía enamorada.
El tiempo simplemente pasaba muy rápido con él y cuando no estaba con él pasaba todo lo contrario.
Jamás creí hablar de esto con un “fue”, pero así es. Todo eso fue muy bonito, como no lo había imaginado porque nunca creí que existiera alguien como él, que me hiciera sentir que me faltaba, que lo necesitaba (aunque no fuera así) y lo más importante… que lo amaba.
No sé, en este momento no sé qué ocurrió, puedo haber sido el tiempo, la costumbre o quizás eso , eso que ni siquiera sé exactamente qué es.
Para mí lo más importante es la confianza y creo que poco a poco se fue perdiendo ¿No lo crees? Ya no me sentía libre, no me sentía bien, ¿Un tiempo? Tal vez sí, tal vez no; claro que lo amaba pero repentinamente pensé “Todo aquello que aprieta lastima y todo aquello que ahoga cansa hasta dejar al corazón si aliento” y es verdad me sentía de esa manera, lo quería, pero ya no lo amaba… o a lo mejor no era exactamente eso, pero sí me dolía tanto ver cómo todo desaparecía. Quizás sea difícil que lo aceptáramos tanto él como yo, pero así era. Y como lo habíamos pactado desde un principio: “(…) el día que esto tenga que acabar, acabará”… así debía ser exactamente.
Puede ser que un amor jamás pueda conformarse con una amistad y aunque puedo estar de acuerdo con esto yo sé que funcionará porque somos tú y yo… ¿Lo recuerdas? “Juntos hasta el final”.
Stefany Ibarra.
El tiempo simplemente pasaba muy rápido con él y cuando no estaba con él pasaba todo lo contrario.
Jamás creí hablar de esto con un “fue”, pero así es. Todo eso fue muy bonito, como no lo había imaginado porque nunca creí que existiera alguien como él, que me hiciera sentir que me faltaba, que lo necesitaba (aunque no fuera así) y lo más importante… que lo amaba.
No sé, en este momento no sé qué ocurrió, puedo haber sido el tiempo, la costumbre o quizás eso , eso que ni siquiera sé exactamente qué es.
Para mí lo más importante es la confianza y creo que poco a poco se fue perdiendo ¿No lo crees? Ya no me sentía libre, no me sentía bien, ¿Un tiempo? Tal vez sí, tal vez no; claro que lo amaba pero repentinamente pensé “Todo aquello que aprieta lastima y todo aquello que ahoga cansa hasta dejar al corazón si aliento” y es verdad me sentía de esa manera, lo quería, pero ya no lo amaba… o a lo mejor no era exactamente eso, pero sí me dolía tanto ver cómo todo desaparecía. Quizás sea difícil que lo aceptáramos tanto él como yo, pero así era. Y como lo habíamos pactado desde un principio: “(…) el día que esto tenga que acabar, acabará”… así debía ser exactamente.
Puede ser que un amor jamás pueda conformarse con una amistad y aunque puedo estar de acuerdo con esto yo sé que funcionará porque somos tú y yo… ¿Lo recuerdas? “Juntos hasta el final”.
Stefany Ibarra.
martes, 22 de marzo de 2011
Bueno, al menos yo así lo creo.
Después de más de 3 años la relación se había vuelto un poco tensa, ya no era lo mismo, ni él ni yo estábamos felices el uno con el otro. Bueno, al menos yo así lo creo.
Él como siempre se quería sentir la víctima de todo haciéndome dudar de mi misma, de mi postura, de mis sentimientos y en esta ocasión “para variar” del fin de NUESTRO amor.
No lo podía creer, simplemente me sentía ofendida yo había dado mucho por esa relación, aún sabiendo que esos pequeños detalles que se daban día a día la debilitaban más.
Me mirabas esa noche como si tuvieras tanta rabia dentro de ti para mí, como si me odiarás, como si no nos hubiéramos amado, como si yo te hubiera hecho mucho daño antes.
¿Confundida? Mucho. No entendía, no entendía tu comportamiento. Desde hacía algunos meses habías cambiado ya, a veces creo que disfrutabas más pasar tiempo con Selena que conmigo, no eran celos, pero no podía evitar decir ese comentario que sentía como me desgarraba la garganta y me evitaba el sueño cada noche.
Aún recuerdo tus reclamos (confieso que mi corazón no dejaba de llorar al oírte hablar) los escuchaba con tanta atención, te miraba con la mirada de un niño pequeño que siente miedo, yo sólo podía escuchar salir una voz muy dentro de mí que decía: “pero Carlos yo te amo, ¿Eso no importa acaso?”. Estábamos terminando pero como siempre tú te querías librar de la culpa y me hiciste creer que los errores de ambos eran solamente míos, me dolió y me heló el corazón como si me hubiera caído un balde grande de agua helada. Así de horrible.
Ahora me pregunto cómo no fui capaz de decirte en ese momento tantas cosas que tú merecías también escuchar, ahora sólo pienso decir esto: “¿Me disculpas? YO si estaba enamorada de ti, que tú planearas jugar con mis sentimientos es TU problema.”
Stefany Ibarra.
Él como siempre se quería sentir la víctima de todo haciéndome dudar de mi misma, de mi postura, de mis sentimientos y en esta ocasión “para variar” del fin de NUESTRO amor.
No lo podía creer, simplemente me sentía ofendida yo había dado mucho por esa relación, aún sabiendo que esos pequeños detalles que se daban día a día la debilitaban más.
Me mirabas esa noche como si tuvieras tanta rabia dentro de ti para mí, como si me odiarás, como si no nos hubiéramos amado, como si yo te hubiera hecho mucho daño antes.
¿Confundida? Mucho. No entendía, no entendía tu comportamiento. Desde hacía algunos meses habías cambiado ya, a veces creo que disfrutabas más pasar tiempo con Selena que conmigo, no eran celos, pero no podía evitar decir ese comentario que sentía como me desgarraba la garganta y me evitaba el sueño cada noche.
Aún recuerdo tus reclamos (confieso que mi corazón no dejaba de llorar al oírte hablar) los escuchaba con tanta atención, te miraba con la mirada de un niño pequeño que siente miedo, yo sólo podía escuchar salir una voz muy dentro de mí que decía: “pero Carlos yo te amo, ¿Eso no importa acaso?”. Estábamos terminando pero como siempre tú te querías librar de la culpa y me hiciste creer que los errores de ambos eran solamente míos, me dolió y me heló el corazón como si me hubiera caído un balde grande de agua helada. Así de horrible.
Ahora me pregunto cómo no fui capaz de decirte en ese momento tantas cosas que tú merecías también escuchar, ahora sólo pienso decir esto: “¿Me disculpas? YO si estaba enamorada de ti, que tú planearas jugar con mis sentimientos es TU problema.”
Stefany Ibarra.
jueves, 10 de marzo de 2011
Volví.
Hoy como hace no mucho tiempo volví a sentirme triste, volví a sentirme sola.
Este hecho me hace recordar el porqué escribí hace algunos meses una nota, mi “Nota triste” en días como estos no me siento nada bien, a veces quiero andar por el camino fácil, dejar de complicarme la vida y ser feliz. Admito que he llegado a pensar en dormir y nunca más despertar. No pretendo ser perfecta, pero pareciera como si los demás así lo quisieran. Todo critican, todo comentan y yo me pregunto “¿A caso no se cansan?, porque yo sí.”
No existe día en que mi padre no me regañe, no me juzgué y encima de todo me eche en cara que no soy nada, que como persona “nomas no”. No tengo idea de que pretenda, aún así no entiendo como mi mamá puede permitirlo y aparte lo apoye. ¿No se dará cuenta de que en verdad me duele?
Si les contesto soy yo la que está mal, ¡pero no lo puedo evitar! Me estás ofendiendo, quien sabe cuánta seguridad me estás quitando… ¿y quieres que no replique nada?
Qué si soy conformista, que si siempre tengo sueño… ¡qué más da! Todo lo que esté relacionado conmigo está mal, eso ya lo comprobé. Por cierto, ¿no han olvidado que soy su hija verdad?
No entiendo a la gente que critica sin pensar, que comenta sin saber. Nadie es perfecto, habrá cosas que nos agraden y otras que no de los demás… pero no se puede hacer nada, nada.
¿Por qué razón queremos dañar a otros?, somos semejantes, más no iguales; de igual manera creo que no hay una excusa válida para esta pregunta.
Stefany Ibarra.
Este hecho me hace recordar el porqué escribí hace algunos meses una nota, mi “Nota triste” en días como estos no me siento nada bien, a veces quiero andar por el camino fácil, dejar de complicarme la vida y ser feliz. Admito que he llegado a pensar en dormir y nunca más despertar. No pretendo ser perfecta, pero pareciera como si los demás así lo quisieran. Todo critican, todo comentan y yo me pregunto “¿A caso no se cansan?, porque yo sí.”
No existe día en que mi padre no me regañe, no me juzgué y encima de todo me eche en cara que no soy nada, que como persona “nomas no”. No tengo idea de que pretenda, aún así no entiendo como mi mamá puede permitirlo y aparte lo apoye. ¿No se dará cuenta de que en verdad me duele?
Si les contesto soy yo la que está mal, ¡pero no lo puedo evitar! Me estás ofendiendo, quien sabe cuánta seguridad me estás quitando… ¿y quieres que no replique nada?
Qué si soy conformista, que si siempre tengo sueño… ¡qué más da! Todo lo que esté relacionado conmigo está mal, eso ya lo comprobé. Por cierto, ¿no han olvidado que soy su hija verdad?
No entiendo a la gente que critica sin pensar, que comenta sin saber. Nadie es perfecto, habrá cosas que nos agraden y otras que no de los demás… pero no se puede hacer nada, nada.
¿Por qué razón queremos dañar a otros?, somos semejantes, más no iguales; de igual manera creo que no hay una excusa válida para esta pregunta.
Stefany Ibarra.
jueves, 27 de enero de 2011
3 años o poquito más
Me continuaba preguntando cada día qué pasaba; si lo que importaba en mí era sentirse enamorada o acompañada.
No existía día en que no llorara por ese amor que ya no estaba. Lo curioso era que ni yo sabía por que lo hacía.
Todos los días, a cada instante que comenzaba a ponerme melancólica me preguntaba el porqué, pero sinceramente no había ninguna respuesta, o al menos ninguna que “me llenara”.
¡Cómo podía ser posible! Ni yo sabia porque lloraba. Día tras día la tristeza aumentaba y si no era así pues cuando menos se mantenía a su nivel.
Según yo, ya no quería llorar ni sufrir ¿Pero cómo iba a remediar yo esto, si me deprimía yo aun más con canciones, fotos, cartas y cosas totalmente cursis?
En verdad que estaba mal. “Me siento mal y me pongo a recordar para sentirme peor” me decía a mi misma, porque esa era la realidad. Me proponía olvidar en una semana algo que había durado más de tres años. En ese tiempo no lo entendía, pero ahora que ya pasaron algunos meses lo digo con seguridad. Era imposible.
Así de fácil, era imposible poder olvidar en una semana todo aquello que había pasado en 3 años o poquito más.
Stefany Ibarra.
No existía día en que no llorara por ese amor que ya no estaba. Lo curioso era que ni yo sabía por que lo hacía.
Todos los días, a cada instante que comenzaba a ponerme melancólica me preguntaba el porqué, pero sinceramente no había ninguna respuesta, o al menos ninguna que “me llenara”.
¡Cómo podía ser posible! Ni yo sabia porque lloraba. Día tras día la tristeza aumentaba y si no era así pues cuando menos se mantenía a su nivel.
Según yo, ya no quería llorar ni sufrir ¿Pero cómo iba a remediar yo esto, si me deprimía yo aun más con canciones, fotos, cartas y cosas totalmente cursis?
En verdad que estaba mal. “Me siento mal y me pongo a recordar para sentirme peor” me decía a mi misma, porque esa era la realidad. Me proponía olvidar en una semana algo que había durado más de tres años. En ese tiempo no lo entendía, pero ahora que ya pasaron algunos meses lo digo con seguridad. Era imposible.
Así de fácil, era imposible poder olvidar en una semana todo aquello que había pasado en 3 años o poquito más.
Stefany Ibarra.
viernes, 21 de enero de 2011
Soul sister,
Llegué a mi casa, corrí hacia mi cuarto, tiré la mochila y caí sobre mi cama. Eso es lo último que hice, al menos así lo recuerdo porque después comencé a llorar. Si la pregunta que sigue es un “¿Porqué?” La respuesta es muy sencilla.
Mi mejor amigo ya no me creía su mejor amiga, así de simple.
Me dolía tanto. Él era mi mejor amigo desde el primer semestre de prepa, pasábamos tanto tiempo juntos que todos creían que éramos más que amigos.
Lo recuerdo como si fuese ayer, lo puedo jurar, es que era tan divertido; el tiempo con el pasaba rapidísimo, no existía cosa que él no supiera de mi. Todo eso fue en primer semestre. En segundo semestre por cuestiones de tiempo nos distanciamos un poco y él cambió mucho, tenía más amigas y yo ya no era la única.
Wendy una gran chica, amigable totalmente, era su nueva mejor amiga y sinceramente me caía muy bien.
A mitad del segundo semestre tuve la oportunidad de hablar con él, con Eder, mi mejor amigo; hablando se podía sentir esa confianza que aun existía, pero sinceramente ya no era lo mismo, yo lo percibía.
Había algo en él, que hacía que no fuera él… ¿Curioso no?
Comenzó a hablar sobre todo lo que él había hecho en el tiempo que habíamos estado incomunicados, todo iba perfecto a decir verdad hasta que mencionó a una chica, Danna.
Un nombre no tan común, pero ella es una chica peculiar.
Danna ¡con tan solo pronunciar su nombre las nauseas llegaban a mí! Ella era tan… tan… tan… ¡“amiguera” pues! (sobre todo con los chicos) ¿Ahora me entienden? Solo con saber que su mejor amiga era la más popular con los chicos basta, ¿no?
El problema es que ella era ahora la “quedante” de mi mejor amigo y no me parecía para nada buena idea. ¿Dónde quedaría mi amigo?
A veces que había tiempo libre como para platicar entre horas ella estaba ahí, con él ¡como si fuese una chinche!
Sentía celos, sentía rabia. ¡Él me había cambiado por alguien así!
En las salidas que tomábamos el mismo camión yo le separaba lugar pero antes de llegar al camión él y yo caminábamos juntos a tomarlo, ahora no, ahora era primero ella. ¡Eso era injusto! Ella lo tenía todo el tiempo en su salón… ¿Porqué no lo dejaba tantito?
De tanto trauma comencé a sentirme obsesiva, así que decidí dejar este asunto por la paz.
Cuál fue mi sorpresa a los aproximados 2 meses siguientes. ¡Ellos eran novios!
Juró que me dolió en el alma, pero no pude hacer nada.
Él sencillamente ya no era él. Pareciera como si ella en realidad lo hubiera cambiado tal cual.
Hace poco volvimos hablar, fue una plática tranquila, pero la confianza ya no estaba ahí, ya no había nada, ni siquiera restos de esa hermosa amistad que antes había existido entre nosotros dos. Él fue tan cortante que sinceramente no lo reconocí para nada y mi actitud cambió espontáneamente, entonces lo que hice fue reprocharle y dejar salir todo ese coraje que yo sentía dentro de mí al verlo a él tan cambiado, le dije como me sentía, cuanto lo quise, cuanto aprecié su amistad, pero que ahora no me importaba nada más y lo único que en verdad deseaba era que él se apartara de mi para siempre así cuando menos esa tipa dejaría de criticar mi vida y aunque me doliera en el alma que esa persona a quien yo llamaba my “soul-sister” ya no estaría más en mi vida y corazón creo que hice lo mejor.
Stefany Ibarra.
Mi mejor amigo ya no me creía su mejor amiga, así de simple.
Me dolía tanto. Él era mi mejor amigo desde el primer semestre de prepa, pasábamos tanto tiempo juntos que todos creían que éramos más que amigos.
Lo recuerdo como si fuese ayer, lo puedo jurar, es que era tan divertido; el tiempo con el pasaba rapidísimo, no existía cosa que él no supiera de mi. Todo eso fue en primer semestre. En segundo semestre por cuestiones de tiempo nos distanciamos un poco y él cambió mucho, tenía más amigas y yo ya no era la única.
Wendy una gran chica, amigable totalmente, era su nueva mejor amiga y sinceramente me caía muy bien.
A mitad del segundo semestre tuve la oportunidad de hablar con él, con Eder, mi mejor amigo; hablando se podía sentir esa confianza que aun existía, pero sinceramente ya no era lo mismo, yo lo percibía.
Había algo en él, que hacía que no fuera él… ¿Curioso no?
Comenzó a hablar sobre todo lo que él había hecho en el tiempo que habíamos estado incomunicados, todo iba perfecto a decir verdad hasta que mencionó a una chica, Danna.
Un nombre no tan común, pero ella es una chica peculiar.
Danna ¡con tan solo pronunciar su nombre las nauseas llegaban a mí! Ella era tan… tan… tan… ¡“amiguera” pues! (sobre todo con los chicos) ¿Ahora me entienden? Solo con saber que su mejor amiga era la más popular con los chicos basta, ¿no?
El problema es que ella era ahora la “quedante” de mi mejor amigo y no me parecía para nada buena idea. ¿Dónde quedaría mi amigo?
A veces que había tiempo libre como para platicar entre horas ella estaba ahí, con él ¡como si fuese una chinche!
Sentía celos, sentía rabia. ¡Él me había cambiado por alguien así!
En las salidas que tomábamos el mismo camión yo le separaba lugar pero antes de llegar al camión él y yo caminábamos juntos a tomarlo, ahora no, ahora era primero ella. ¡Eso era injusto! Ella lo tenía todo el tiempo en su salón… ¿Porqué no lo dejaba tantito?
De tanto trauma comencé a sentirme obsesiva, así que decidí dejar este asunto por la paz.
Cuál fue mi sorpresa a los aproximados 2 meses siguientes. ¡Ellos eran novios!
Juró que me dolió en el alma, pero no pude hacer nada.
Él sencillamente ya no era él. Pareciera como si ella en realidad lo hubiera cambiado tal cual.
Hace poco volvimos hablar, fue una plática tranquila, pero la confianza ya no estaba ahí, ya no había nada, ni siquiera restos de esa hermosa amistad que antes había existido entre nosotros dos. Él fue tan cortante que sinceramente no lo reconocí para nada y mi actitud cambió espontáneamente, entonces lo que hice fue reprocharle y dejar salir todo ese coraje que yo sentía dentro de mí al verlo a él tan cambiado, le dije como me sentía, cuanto lo quise, cuanto aprecié su amistad, pero que ahora no me importaba nada más y lo único que en verdad deseaba era que él se apartara de mi para siempre así cuando menos esa tipa dejaría de criticar mi vida y aunque me doliera en el alma que esa persona a quien yo llamaba my “soul-sister” ya no estaría más en mi vida y corazón creo que hice lo mejor.
Stefany Ibarra.
domingo, 2 de enero de 2011
5 meses.
Después de más de 5 meses decidió darle una nueva oportunidad al amor, después de que hacía 5 meses su esperanza en el amor había muerto decidió decir sí una vez más.
Daniela lo admite, no lo niega, ella misma sabe que las primeras dos semanas no fueron nada fáciles, ella sentía que cuando estaba con él, Alejandro, todo a su alrededor cambiaba y se volvía mágico, pero había un algo que no la convencía, que no la llenaba; de repente los recuerdos la acosaban de una forma demasiado extraña, miles de confusiones le llegaban a su mente y no podía con ellas; confusiones que le atormentaban su presente, que no la dejaban seguir.
Después de esas dos duras semanas comenzó a sentir como los recuerdos poco a poco se alejaban, poco a poco se perdían en ellos mismos, que ni siquiera el más importante de todos aquellos le era visible de nuevo en su presente. Ahora su vida retomaba un ritmo normal.
Así tal y como lo creyó, tal como lo pensó, tal como lo imaginó le llegó el amor, tan puro simplemente recíproco.
Stefany Ibarra.
Daniela lo admite, no lo niega, ella misma sabe que las primeras dos semanas no fueron nada fáciles, ella sentía que cuando estaba con él, Alejandro, todo a su alrededor cambiaba y se volvía mágico, pero había un algo que no la convencía, que no la llenaba; de repente los recuerdos la acosaban de una forma demasiado extraña, miles de confusiones le llegaban a su mente y no podía con ellas; confusiones que le atormentaban su presente, que no la dejaban seguir.
Después de esas dos duras semanas comenzó a sentir como los recuerdos poco a poco se alejaban, poco a poco se perdían en ellos mismos, que ni siquiera el más importante de todos aquellos le era visible de nuevo en su presente. Ahora su vida retomaba un ritmo normal.
Así tal y como lo creyó, tal como lo pensó, tal como lo imaginó le llegó el amor, tan puro simplemente recíproco.
Stefany Ibarra.
sábado, 18 de diciembre de 2010
Gris.
“Si la vida te da limones has limonada” leyó Gris de un modo muy gracioso, tanto que hasta me robó una carcajada. Un comentario tan random, muy de ella de hecho. Es que lo random no era que ella lo había dicho, sino que eso no tenía nada que ver con el tema del cual hablamos en ese momento. Entonces yo le continue con un comentario sarcástico entre risas “pues ni modo que hagas jugo de piña, ¿Verdad?” y dijo “puede ser, que tal si ya las tenías” Obvio yo me supuse: “y de que serviría que te diera la vida los limones si ya tengo piñas”. En realidad era una discusión muy tonta, pero muy graciosa además.Gris sólo me dio una mirada tentadora y burlesca diciendo…: ”la vida y Dios no te dan algo que no vayas a necesitar… (y antes de que le contestara me dijo) aunque sea en un futuro cercano o lejano.“
Si ya lo sabía yo, Gris es demasiado competitiva, es parte de ser ella, simplemente Gris. Alguien a quien difícilmente le ganarías una discusión, siempre te hacía creer que ella tenía la razón… y sinceramente la mayoría de las veces así era, bueno … a mi manera de pensar, claro.
Pero esta vez aunque fueron muy tontos nuestros argumentos, en verdad me había convencido, yo no le dije nada, ni le comenté nada, simplemente le dije: “Ok”; porque así de sencillo me había cerrado la mente y mi boca, jajaja, por más gracioso que parezca así era, y ahora que lo pensaba mejor comencé a comparar cosas que antes había vivido; tal vez porque no entendía a veces el sencillo significado de algo que antes había ocurrido y después de un tiempo lo entendí.
Parecía tan bobo, pero esa frase, al menos para mí, significaba mucho; era retroceder y recrear mi pasado, pensar en lo antes ocurrido y vivido… un ayer; y así comprender que nada en la vida pasa o se te da en vano, todo tiene un propósito, y simplemente hay que tomarlo.
Stefany Ibarra.
Si ya lo sabía yo, Gris es demasiado competitiva, es parte de ser ella, simplemente Gris. Alguien a quien difícilmente le ganarías una discusión, siempre te hacía creer que ella tenía la razón… y sinceramente la mayoría de las veces así era, bueno … a mi manera de pensar, claro.
Pero esta vez aunque fueron muy tontos nuestros argumentos, en verdad me había convencido, yo no le dije nada, ni le comenté nada, simplemente le dije: “Ok”; porque así de sencillo me había cerrado la mente y mi boca, jajaja, por más gracioso que parezca así era, y ahora que lo pensaba mejor comencé a comparar cosas que antes había vivido; tal vez porque no entendía a veces el sencillo significado de algo que antes había ocurrido y después de un tiempo lo entendí.
Parecía tan bobo, pero esa frase, al menos para mí, significaba mucho; era retroceder y recrear mi pasado, pensar en lo antes ocurrido y vivido… un ayer; y así comprender que nada en la vida pasa o se te da en vano, todo tiene un propósito, y simplemente hay que tomarlo.
Stefany Ibarra.
domingo, 14 de noviembre de 2010
Just remember.
Sentía como el coraje invadía su cuerpo, alma y corazón. Cada vez que hablaban de él ella se sentía mal porque no deseaba odiarlo ni amarlo, lo único que ella quería era no sentir nada por él, ni la mínima lástima.
Andrea se sentía tan enojada, confundida, cansada, triste, intranquila; en fin, era una mezcla tremenda de sentimientos que le impedían seguir buscando para encontrar su felicidad. Aunque cada vez que razonaba sobre el porqué se sentía así nunca llegaba a una conclusión clara, pero esta vez sí.
El hecho era que esa vez que Andrea pudo haber descargado su coraje no había podido… en ese entonces su amor, desesperación y tristeza eran más grandes que todo lo demás.
Aquella vez ella sólo lloró desconsolada y tristemente. “recuerdo que ese día lo único que deseaba era llegar a mi habitación, desahogarme y dormir eternamente” se dijo así misma.
No lloró totalmente, ella no quiso mostrarse inferior a él, quiso aparentar que eso no le dolía, pero no pudo más y una lágrima salió.
Andrés se mostraba tan tranquilo, aunque fingía estar y sentirse más triste que Andrea; entonces Andrea soltó un reproche al aire “¿Cómo puedes decir que te sientes tan triste, que te duele más que a mí, que no entiendes… que estás confundido? Si él que decidió todo esto fuiste tú, la tonta que ahora se queda destrozada soy yo, aquí el único de los 2 que la va a sufrir en verdad ¡Soy yo!, ¿Y me pides un tiempo!... que te vaya bien, te deseo lo mejor, just remember something: I’m gonna sit back and laugh when karma pushes you in your face” Entonces ella se volvió, así de la nada, no hubo un último beso.
Ahora que el amor no existía más, que su vida iba mejor, que estaba retomando el camino a su felicidad, de nuevo venía ese sentimiento horrible que la invadía y comenzó a escribir una nota que decía:
“Te lo juro, te prometo que hubiera preferido nunca haberte conocido; de todas formas agradezco haber conocido lo que no es el amor verdadero y el odio puro hacia alguien. No te deseo mala ni buena suerte, lo único que espero es que el karma actúe sobre ti.” y se lo envió vía Messenger. Él le respondió con cualquier tontería (nada fuera de lo común, claro), pero demostró su supuesto arrepentimiento diciéndole que el karma ya lo estaba jodiendo, que ha sufrido más de lo que él imaginó que lo haría. Andrea no respondió nada más. Cerró la conversación, dio una sonrisa pícara, cerró cesión y se fue a dormir.
Stefany Ibarra.
Andrea se sentía tan enojada, confundida, cansada, triste, intranquila; en fin, era una mezcla tremenda de sentimientos que le impedían seguir buscando para encontrar su felicidad. Aunque cada vez que razonaba sobre el porqué se sentía así nunca llegaba a una conclusión clara, pero esta vez sí.
El hecho era que esa vez que Andrea pudo haber descargado su coraje no había podido… en ese entonces su amor, desesperación y tristeza eran más grandes que todo lo demás.
Aquella vez ella sólo lloró desconsolada y tristemente. “recuerdo que ese día lo único que deseaba era llegar a mi habitación, desahogarme y dormir eternamente” se dijo así misma.
No lloró totalmente, ella no quiso mostrarse inferior a él, quiso aparentar que eso no le dolía, pero no pudo más y una lágrima salió.
Andrés se mostraba tan tranquilo, aunque fingía estar y sentirse más triste que Andrea; entonces Andrea soltó un reproche al aire “¿Cómo puedes decir que te sientes tan triste, que te duele más que a mí, que no entiendes… que estás confundido? Si él que decidió todo esto fuiste tú, la tonta que ahora se queda destrozada soy yo, aquí el único de los 2 que la va a sufrir en verdad ¡Soy yo!, ¿Y me pides un tiempo!... que te vaya bien, te deseo lo mejor, just remember something: I’m gonna sit back and laugh when karma pushes you in your face” Entonces ella se volvió, así de la nada, no hubo un último beso.
Ahora que el amor no existía más, que su vida iba mejor, que estaba retomando el camino a su felicidad, de nuevo venía ese sentimiento horrible que la invadía y comenzó a escribir una nota que decía:
“Te lo juro, te prometo que hubiera preferido nunca haberte conocido; de todas formas agradezco haber conocido lo que no es el amor verdadero y el odio puro hacia alguien. No te deseo mala ni buena suerte, lo único que espero es que el karma actúe sobre ti.” y se lo envió vía Messenger. Él le respondió con cualquier tontería (nada fuera de lo común, claro), pero demostró su supuesto arrepentimiento diciéndole que el karma ya lo estaba jodiendo, que ha sufrido más de lo que él imaginó que lo haría. Andrea no respondió nada más. Cerró la conversación, dio una sonrisa pícara, cerró cesión y se fue a dormir.
Stefany Ibarra.
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